12 meses de literatura científica sobre COVID-19

Ya ha pasado un año desde que entraban en la base de datos PubMed los primeros artículos de lo que entonces era una lejana infección por un nuevo coronavirus, el SARS-COV-2, que 365 días después ha marcado para siempre el recién acabado y nunca olvidado 2020. En estos doce meses, frente a todos los pronósticos y augurios más optimistas, la producción científica sobre esta nueva patología ha eclosionado hasta superar los 85 mil artículos. Algo totalmente inaudito si se comparan estas cifras con las de otras enfermedades emergentes o algunos de los últimos virus más impactantes y mediáticos.

Nº artículos sobre COVID-19 recogidos en PubMed, según LitCovid (enero-diciembre 2020). Valores acumulados

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Esta producción comenzó tímidamente a elaborarse, evaluarse e indexarse conforme la pandemia se iba expandiendo desde China hasta Europa alcanzado en poco tiempo al mundo entero. Los primeros 100 artículos recogidos en PubMed (y según LitCovid, la nueva base de datos creada ex profeso) se contabilizaron al cabo de 21 días (entre el 17 de enero y el 6 de febrero). Una semana después se llegaba a los 200 artículos (12 de febrero) y cada 5 días se alcanzaba una nueva cifra centenaria (300 el 17 de febrero, 400 el 22 de febrero, 500 el 27 de febrero). Unas cifras que aparentaban cierta normalidad. Pero este período de 5 días al que nos había acostumbrado el mes de febrero se redujo a tres el mes siguiente (600 el 1 de marzo, 700 el 4 de marzo, 800 el 7 de marzo, 900 el 10 de marzo) e incluso se redujo a mediados de mes a tan sólo dos días cuando se llegó a indexar el primer millar de documentos (12 de marzo). Es decir, poco a poco esta producción se iba acelerando conforme la alarma internacional se extendía y la mayoría de los países anunciaban sus cierres y confinamientos nacionales, convirtiendo aquella lejana pandemia en un problema internacional de una gravedad  extraordinaria.

Número de días en alcanzar la producción científica sobre COVID-19 en 2020 (según LitCovid) un nuevo centenar de artículos hasta llegar a los primeros 1.000

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A partir de mediados de marzo, la producción sufrió una aceleración. Si se había tardado prácticamente dos meses en alcanzar la cifra del millar de artículos, a partir de entonces se sobrepasaba un nuevo millar en mucho menos tiempo, prácticamente cada 4-5 días hasta que a primeros de mayo se alcanza una de las tantas cifras mágicas a las que nos está acostumbrando esta pandemia, los 10.000 documentos (2.000 el 29 de marzo, 3.000 el 4 de abril, 4.000 el 11 de abril, 5.000 el 16 de abril, 6.000 el 21 de abril, 7.000 el 24 de abril, 8.000 el 28 de abril, 9.000 el 1 de mayo y 10.000 el 5 de mayo). Esto es, en los dos primeros meses se habían recogido 1.000 artículos y en los dos siguientes la cifra se había multiplicado por diez.

Número de días en alcanzar la producción científica sobre COVID-19 en 2020 (según LitCovid) un nuevo millar de artículos hasta llegar a los primeros 10.000

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Y una vez alcanzada esta primera decena, el crecimiento se mantuvo prácticamente constante (20.000 el 5 de junio, 30.000 el 7 de julio, 40.000 el 10 de agosto, 50.000 el 5 de septiembre, 60.000 el 8 de octubre, 70.000 el 10 de noviembre y 80.000 el 12 de diciembre) con un incremento de una decena cada 30-35 días hasta superar el último día de diciembre de 2020 los 85 artículos, en lo que muchos han calificado como un verdadero tsunami.

Días en alcanzar la producción científica sobre COVID-19 en 2020 (según LitCovid) una nueva decena de millar de artículos

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En una ya larga curva cuya pendiente no parece apaciguarse tras un año, manteniéndose con pequeñas oscilaciones pero sin descender quincenalmente de los 4.000 trabajos desde mediados de abril. Así, desde mediados de este mes todas las quincenas (excepto la segunda de agosto y la segunda de octubre) se mantienen en un margen cuyas cifras oscilan entre los 4.000 y los 5.000 artículos.

Nº artículos sobre COVID-19 (enero-diciembre 2020) según LitCovid. Distribución quincenal

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La distribución mensual de estas cifras permite nuevamente observar el salto que significó la evolución de la producción entre abril y mayo así como ese  crecimiento constante de 10.000 nuevos artículos indexados prácticamente cada mes (con un pico en agosto, cuando se superaron los 11.000); sin embargo, esta constancia parece mostrar cierta tendencia a una bajada tímida, que parece atisbarse después del verano, pues en los dos últimos meses (octubre y noviembre, con 8.863 y 8.870 trabajos, respectivamente) se descendió la cifra mensual de 9.000 artículos que era habitual en los meses anteriores.

Nº artículos sobre COVID-19 (enero-diciembre 2020) según LitCovid. Distribución mensual

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Temáticamente, y de acuerdo a la clasificación que en un momento estableció LitCovid, se han publicado a lo largo de este año preferentemente artículos sobre prevención (31,1%), tratamiento (22,5%), diagnóstico (15,9%) y mecanismo (10,9%), que en su conjunto representan más de las tres cuartas partes de la producción total sobre COVID-19 (80,4%). Los artículos sobre casos han representado sólo un 5,7% y aspectos como la transmisión (2,7%), o los factores predictivos (1,3%) o los de carácter más general (1,3%) tienen un escaso peso en la totalidad de la producción.

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El año 2021 no ha hecho más que comenzar. La pandemia sigue imparable en su tercera ola y la producción continúa….

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Glucosa-6-fosfato deshidrogenasa y COVID-19

logo12Julián Benito León, del Servicio de Neurología del Hospital 12 de Octubre, es uno de los autores del trabajo publicado en Minerva Medica acerca de la deficiencia de la enzima glucosa-6-fosfato deshidrogenasa y su relación con la mortalidad por COVID-19.

Uno de los datos más intrigantes de la COVID-19 es que muchos pacientes, sin factores de riesgo (edad, hipertensión, diabetes…), han desarrollado la enfermedad de forma grave y con desenlace fatal. Una de las razones puede ser el papel de esta enzima. Se estima que unos 400 millones de personas presentan esta deficiencia, con poblaciones afectadas hasta el 30%, en su mayoría son hombres. Su papel es fundamental para proteger del estrés oxidativo y su deficiencia altera la capacidad de responder a las infecciones, como parece ser también en el caso del SARS-COV-2. Por ello, los autores proponen realizar más investigaciones acerca de la actividad de la enzima glcosa-6-fosfato deshidrogenasa para comprender la letalidad de la COVID-19 en poblaciones específicas.

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Cirugía maxilofacial y COVID-19

logo12Gregorio Sánchez Aniceto, jefe de servicio de Cirugía Oral y Maxilofacial del Hospital 12 de Octubre, participa como autor en dos trabajos publicados en la revista Craniomaxillofacial Trauma & Reconstruction.

En el primero de ellos, “The Global Impact of COVID-19 on Craniomaxillofacial Surgeons“, se analiza la repercusión que la COVID-19 ha podido tener en los cirujanos maxilofaciales de acuerdo a diferencias geográficas y especialidad, midiendo el acceso a equipo adecuados de protección individual. Un 57% de los encuestados consideró que los hospitales no proporcionaron equipos adecuados, con diferencias regionales significativas entre América del Norte (mayor adecuación) y África (menor adecuación). Los autores concluyen que el impacto de la COVID-19 en este grupo de cirujanos ha sido muy importante, afectando tanto a su práctica clínica y a su vida personal.

En el segundo de estos artículos, “AO CMF International Task Force Recommendations on Best Practices for Maxillofacial Procedures During COVID-19 Pandemic“ los autores han elaborado una serie de recomendaciones para conseguir una práctica segura en cirugía maxilofacial dada la alta carga viral de las superficies mucosas y el riesgo de infección por los aerosoles que se generan durante los procedimientos quirúrgicos maxilofaciales. Cualquier decisión debe tomarse a nivel local, ya que los factores (incidencia, prevalencia, riesgos, disponibilidad de recursos, etc.) varían según la ubicación geográfica. Durante los picos de la pandemia deben cancelarse los procedimientos electivos y las visitas ambulatorias. Deben utilizarse equipos de protección adecuados durante los procedimientos quirúrgicos y las consultas, contemplando el uso de mascarillas FFP2 y purificadores de aire, así como implementar medidas intraoperatorias para mitigar la generación de partículas en aerosol. Y, por último, deben priorizarse todos aquellos procedimientos quirúrgicos cuyo retraso sea perjudicial para el paciente (por ejemplo, todos aquellos relacionados con patologías oncológicas).

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Hipertensión pulmonar, COVID-19 y H12O

logo12Pilar Escribano, el Servicio de Cardiología del Hospital 12 de Octubre, es una de las autoras de la carta publicada en ERJ Open Research acerca de las implicaciones de la COVID-19 en pacientes con hipertensión pulmonar.

Pacientes con enfermedades pulmonares o cardiovasculares tiene un mayor riesgo de desarrollar enfermedad grave al ser infectados por SARS-COV-2 y podría darse, por ello, una mayor mortalidad en pacientes con hipertensión pulmonar. Para confirmar estas hipótesis se llevó a cabo una encuesta internacional (47 centros de 28 países respondieron) durante la primera ola de la COVID-19 para evaluar el impacto de la COVID-19 en pacientes con hipertensión pulmonar, recogiendo datos de tratamiento, hospitalización, estancia en UCI y resultados. Se obtuvieron datos de 70 pacientes con hipertensión pulmonar (arterial o tromboembólica crónica) en 19 e los centros participantes. La mayoría de los pacientes presentaban neumonía o fiebre en el momento del diagnóstico, pero no se detectó ni tromboembolismo venoso ni hemoptisis. Un 46% requirió hospitalización y un 17% necesitó hospitalización en UCI, siendo atendido en domicilio el 30%. La mayoría de los pacientes hospitalizados necesitó asistencia respiratoria. El tratamiento frente a la COVID-19 consistió sobre todo en antibióticos e hidroxicloroquina. La mortalidad entre los 70 pacientes fue del 19%. En resumen, un número limitado de pacientes con hipertensión pulmonar padecieron COVID-19, sin embargo la tasa de letalidad fue superior a la de la población general. No obstante es necesario seguir investigando para comprobar si la adherencia al distanciamiento social en estos pacientes u otras características fisiopatológicas pueden prevenir de la COVID-19 en pacientes con hipertensión pulmonar grave.

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EPOC, COVID-19 y H12O

logo12Guillermo Maestro y Carlos Lumbreras participan en un artículo publicado en el International Journal of Chronic Obstructive Pulmonary Disease sobre el impacto de la COVID-19 en los pacientes con EPOC.

Su objetivo es describir las características clínicas y pronóstico de los pacientes con EPOC hospitalizados a casa de la infección por SARS-COV-2. Los datos se obtuvieron del registro SEMI-COVID, una cohorte de más 10.000 pacientes hospitalizados a partir de la primera ola de la pandemia. El grupo de pacientes con EPOC (n = 746) fue comparado con otro grupo de pacientes sin EPOC, asociándose los factores relacionados con un mal pronóstico. Los pacientes con EPOC tienen mayor edad que los que no la tienen, suelen ser varones, presentan más comorbilidades (hipertensión, diabetes, insuficiencia cardíaca…) y su tasa de mortalidad es mayor (35% frente a 19%). La supervivencia fue mayor entre los pacientes con EPOC tratados con hidroxicloroquina y antibióticos macrólidos. Ni el decúbito prono ni la ventilación mecánica se asociaron con mejor pronóstico. Los autores concluyen que los pacientes con EPOC hospitalizados por COVID-19 tienen una enfermedad más grave y un peor pronóstico que los pacientes sin EPOC.

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Glomerulonefritis, COVID-19 y H12O

logo12Enrique Morales y Eduardo Gutiérrez, del Servicio de Nefrología del Hospital 12 de Octubre, han intervenido como autores en el artículo “Results from the IRoc-GN international registry of patients with COVID-19 and glomerular disease suggest close monitoring”.

Publicado en Kidney International, este trabajo analiza el impacto de la COVID-19 en la enfermedad glomerular a partir de los datos de 40 pacientes obtenidos del registro internacional IRoc-GN. Para ele studio se recopiló información sobre el diagnóstico de glomerulonefritis y la inmunosupresión antes de la infección y de las características clínicas, el tratamiento, las complicaciones y los resultados a partir de la infección por SARS-COV-2. Esta cohorte se comparó con 80 pacientes positivos por COVID-19 sin glomerulonefritis. Los pacientes con enfermedad glomerular tuvieron mayor mortalidad y lesión renal aguda que el grupo control. Recibir inmunosupresión o inhibidores del sistema renina-angiotensina-aldosterona no aumentó el riesgo de muerte o de lesión renal aguda. Sin embargo, los valores bajos de albúmina sérica y la duración corta de la enfermedad glomerular se asociaron con un mayor riesgo de lesión renal. Por ello, los pacientes con glomerulonefritis que puedan infectarse por SARS-COV-2 deben ser monitorizados adecuadamente, sobre todo si presentan niveles bajos de albúmina en suero

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Investigación sobre células madre y tratamiento de neumonía por COVID-19

logo12Paz de la Torre y Ana I. Flores, del Grupo de Medicina Regenerativa del Instituto de Investigación del Hospital 12 de Octubre, han publicado en Genes un artículo sobre las células madre perinatales, las cuales podrían ser útiles en el tratamiento de la neumonía por COVID-19.

La placenta, por sus propias características (estar formada por células de la madre y el feto, contribuir al desarrollo del feto y poseer dos sistemas circulatorios independientes e interactivos), es un órgano de gran interés para su uso en terapia celular y medicina regenerativa. La fuente principal de células madre perinatales ha sido la sangre del cordón umbilical, que se ha utilizado para tratar diferentes patologías hematológicas e inmunológicas desde hace más de 30 años. Las autoras del artículo analizan los diferentes tejidos y células madre perinatales describiendo sus características fenotípicas y sus posibles usos preclínicos en diferentes patologías. Se hace especial hincapié en los ensayos clínicos que se están llevando a cabo para tratar con células madre la neumonía por COVID-19.

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Delirio en pacientes COVID-19 en UCI

logo12Rosalía Navarro, del Servicio de Anestesiología del Hospital 12 de Octubre, es una de las autoras de un artículo de colaboración internacional que, publicado en The Lancet Respiratory Medicine, estudia la prevalencia y los factores de riesgo de delirio en pacientes críticos con COVID-19.

Se trata de un estudio de cohorte multicéntrico llevado a cabo durante la primera ola del coronavirus en 69 unidades de cuidados intensivos de 19 países con el objetivo de desarrollar estrategias para mitigar el delirio y las secuelas asociadas a la ventilación mecánica de pacientes críticos con COVID-19. Se recogieron datos durante 28 días relativos a la demografía del paciente, las evaluaciones del delirio y el coma, el soporte de ventilación, la duración de su estancia en UCI y su estado vital. Se analizó la prevalencia de delirio y coma así como los factores de riesgo y los predictores de días sin delirio o coma.

De los 4.530 pacientes que ingresaron en UCI en el período de estudio se incluyeron en él 2088 (con una mediana de edad de 64 años). El 67% recibió ventilación mecánica en el momento de su ingreso en UCI y el 87,5% en algún momento de su hospitalización. Su sedación fue común (benzodiazepinas o propofol). El 82% de los pacientes estuvo en coma durante una mediana de 10 días y el 55% tuvo delirio durante una mediana de 30 días. Sin delirio estuvieron una mediana de 5 días. La disfunción cerebral aguda tuvo gran prevalencia en estos pacientes.

La ventilación mecánica y el tratamiento farmacológico se han asociado con un mayor riesgo de delirio y coma, mientras que las visitas de familiares se asociaron con un menor riesgo. Las conclusiones de este estudio pueden ser una oportunidad para reducir la disfunción cerebral aguda en pacientes con COVID-19 en UCI.

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Personal hospitalario, suicidio y COVID -19

logo12Juan de Dios Molina, del Servicio de Psiquiatría del Hospital 12 de octubre es uno de los firmantes de un artículo publicado en Depression & Anxiety a primeros de año que analiza los pensamientos y conductas suicidas de profesionales sanitarios durante la primera oleada de la COVID-19. Los datos del estudio proceden de una cohorte de 5.450 trabajadores de 10 hospitales en España reclutados tras el apogeo de la primera ola del coronavirus (mayo-julio), recogidos mediante una encuesta que recopilaba información de 30 días. Se analizaron las características personales y los factores contextuales relacionados con el trabajo y la situación financiera. La prevalencia de pensamientos y conductas suicidas se estimó en un 8,4%. Se asoció su relación con el estado de vida antes de la pandemia y con trastornos de ansiedad. También influyeron en estas situaciones factores laborales, como la falta de coordinación, comunicación o supervisión, y económicos. El nivel de preocupaciones y conductas suicidas durante los trabajadores sanitarios fue alto, según este estudio, entre los trabajadores hospitalarios en España, por lo que es necesario preparar a los hospitales para futuras pandemias y adecuadas políticas gubernamentales para asegurar la estabilidad financiera de dichos trabajadores.

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Neoplasias mieloproliferativas, COVID-19 y tratamiento con ruxolitinib

logo12Un artículo publicado en la revista Leukemia, uno de cuyos autores es Gonzalo Carreño, del Servicio de Hematología del Hospital 12 de Octubre, analiza la alta mortalidad de pacientes con neoplasias mieloproliferativas tras infección por COVID-19.

El estudio parte de los datos de 175 pacientes con neoplasias mieloproliferativas y COVID-19 en la primera ola del nuevo coronavirus, para analizar sus manifestaciones clínicas y los factores de riesgo de supervivencia. La mortalidad en estos pacientes fue superior a la de la población en general, sobre todo en aquellos con mielofibrosis. El análisis univariado mostró una relación entre la mortalidad y la edad, el género masculino, la disminución del recuento de linfocitos, la necesidad de respiración asistida, las comorbilidades y la mielofibrosis. Respecto al tratamiento de las neoplasias mieloproliferativas, el uso de ruxolitinib (Ruxo) fue más frecuente en los pacientes fallecidos que en los supervivientes. Por el contrario, el análisis multivariante no encontró ninguna relación entre el tratamiento con ruxolitinib y la mortalidad, pero mostró un mayor riesgo de muerte en una cuarta parte d ellos pacientes que interrumpieron el tratamiento. Los hallazgos de este estudio requieren más investigaciones sobre el uso de ruxolitinib y su relación con la mortalidad en pacientes con neoplasias mieloproliferativas y COVID-19.

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